Quien
haya perdido a un hijo muy querido, sabrá entender a Jacob. Tan
pronto como recibió la noticia del trágico final de su hijo,
comenzó su decaimiento, no solo emocional sino también físico, al
punto de decir “descenderé enlutado junto a mi hijo hasta el
seol”.
Entonces
Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó
luto por su hijo muchos días. Y se levantaron todos sus hijos y
todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y
dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su
padre. (Génesis 37:34-35 RVR1960)
Eran
varias las razones por las cuales Jacob amaba mas a José; ese amor
había iniciado antes de que josé naciera; su amor profundo por
Raquel, el trabajo que tuvo que pasar por obtenerla como esposa,
luego las luchas de Raquel por tener hijos, y al final en su vejez
ver nacer a José de la persona que mas amaba, todo eso hacía que se
desarrollara un amor especial por José. Pero también parece ser que
José era un joven diferente a todos, pues no participaba de malas
obras sino que antes las denunciaba.
José
se había convertido en el todo de Jacob, su vida giraba en torno a
él. Esto despertó la envidia de sus demás hijos, los cuales
buscaron ocasión contra José hasta que lo desaparecieron. Aun
después de desaparecido, José, seguía siendo la única cosa en la
que Jacob pensaba, y ahora los hermanos de José tienen que soportar
a su padre recordándoles a su hermano todos los días. Sin embargo,
no es lo mismo cuando se recuerda a un hijo vivo, que a un hijo
muerto (para Jacob, estaba muerto); y aunque los hermanos de José
saben que éste probablemente no esta muerto, de lo que si están
seguros es de que nunca lo volverán a ver.
De
esa parte de la historia de José podemos tener grandes aplicaciones
para nuestra vida. La primera es que para muchos de nosotros, Jesús
es ese José perdido. Se ha ido de nuestra vida, puede ser porque lo
hemos sacado u otros lo han arrebatado de allí.
Al
igual que Jacob, la perdida del hijo (permítanme referirme al hijo
como una prefiguración de Cristo) trae tristeza y decepcion a
nuestra vida.
¿Cuánto
tiempo llevamos lamentándonos de nuestra situación espiritual? ¿O
de la de otros? Cuando perdemos de vista “al
hijo”,
siempre nos inundará el desánimo y las ganas de abandonar la
carrera. Muchos se enfocan en las faltas de la iglesia, o las propias
y tal como Jacob se resignan a ir junto con sus desgracias al Seol.
¿Cuando
comenzamos a creer en un hijo muerto? Cuando dejamos que sean otros
los que nos cuenten lo que pasa con el hijo. Eso le pasó a Jacob; él
creyo en el testimonio de sus hijos acerca de José. ¿Cuál fue?
Entonces
tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito de las
cabras, y tiñeron la túnica con la sangre; y enviaron la túnica de
colores y la trajeron a su padre, y dijeron: Esto hemos hallado;
reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no. Y él la reconoció,
y dijo: La túnica de mi hijo es; alguna mala bestia lo devoró; José
ha sido despedazado. (Genesis 37:31-33)
Las
evidencias parecen reales, no existe otra explicación. Jacob llega a
la conclusión que sus demás hijos querían que llegara. Jose ha
sido devorado por una bestia salvaje.
Nosotros
también cambiamos nuestra visión y perdemos la esperanza en “el
Hijo” cuando confiamos en el testimonio de otros y no buscamos un
encuentro personal con el. ¿Cual es tu perspectiva del hijo? ¿Lo
conoces personalmente o solo conoces lo que otros hablan de el?
¿Por
qué hay gente interesada en dañarnos la visión “del hijo”?
El
problema de los hermanos de José era que sentían envidia por José,
y no solo eso, sino que eran denunciados en sus malas acciones por
él. Además no concebían la idea de ser gobernados por él algún
día y tener que honrarle. ¿algun parecido a nuestro problema con
Jesús?
Nuestro
problema con Jesus:
el problema con Jesus es que muchas veces no aprueba nuestra
conducta. No nos sentimos cómodos haciendo lo que nos gusta en su
presencia; por eso es mejor deshacernos de él. Tampoco nos gusta que
reine sobre nosotros. El mas grande problema de los seres humanos es
que no queremos que alguien reine sobre nosotros; queremos
gobernarnos nosotros mismos y que nadie se meta en nuestra vida. Por
estas y otras razones terminamos vendiendo a Cristo y proclamándolo
muerto para nosotros. Por esta causa presentamos evidencias en
nuestra vida que hace convencer a otros de que Jesús esta muerto.
Entonces
Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó
luto por su hijo muchos días. Y se levantaron todos sus hijos y
todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y
dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su
padre (Genesis 37:34,35)
No
quiso recibir consuelo: ¿cómo vamos a recibir consuelo cuando el
hijo ha muerto? ¿Que podrá reemplazar la ausencia de jesus en
nuestra vida? La vida sin jesus es una vida desconsolada, no importa
donde estés, aún dentro de la iglesia tu vida será vacía si no
tienes a jesus contigo. ¿Porque te desmotivas de asistir a los
cultos? Porque jesus no esta contigo, ¿porque no quieres obedecer a
Dios en lo que requiere sus mandamientos y su palabra? Porque jesus
no esta contigo, ¿porque no te apetece la compañía de los
hermanos? Porque jesus no esta contigo, ¿porque la vida cristiana no
te llena completamente? porque jesus no esta contigo.
Los
hijos de Jacob probablemente se lamentaban por su actuar, cargarían
con el dolor de ver a su padre morir en completa angustia. Esa es una
carga que nadie quiere llevar, pero los hijos de Jacob la cargaron
por mucho tiempo, y era ya imposible reparar el daño. ¿Cuánto
anhelarían reversar sus acciones? No sabemos, pero estoy convencido
que muchas veces lo desearon al ver la angustia y el sufrimiento de
su padre.
El
dolor de la traición a Cristo, el pecado contra él y contra
nuestros semejantes, muchas veces nos arrebatan a Cristo de nuestra
vida y es casi que imposible volverlo a encontrar. Es ahí cuando
comenzamos a pensar que ya nunca mas le encontraremos.
Esto
representa muy bien a dos clases de personas en este mundo. Las que
se la pasan recordando a un Cristo, que aunque esta vivo, para ellos
esta muerto; y los que reconocen que jesus esta vivo y sin embargo
acallan su conciencia con el pensamiento de que nunca vendrá.
¿Podemos
estar en alguno de esos dos grupos? Probablemente si. Imagínese a un
cristiano hablándole a otros de Jesus, pero sin evidenciar en su
vida que Jesus vive. Aunque su mensaje parezca decir otra cosa, su
vida refleja a un Jesus muerto, y por lo tanto él mismo está
muerto. Ese cristiano necesita un reavivamiento y reforma en su modo
de pensar. Después de todo actuamos como pensamos. ¿Que nos hará
cambiar de pensar? La noticia que nos anuncia que Jesus vive. Esa
noticia se llama “ Evangelio”.
Imagínese
a otro cristiano que ha tenido evidencias en su vida que Jesus vive,
sin embargo por diversas circunstancias ha llegado a pensar que
aunque vive, nunca mas tendrá contacto con él. ¿Porque? Por dos
razones, porque no quiere y porque no puede. Este también necesita
un reavivamiento y una reforma ¿como la logra? Solo si jesus se le
manifiesta y le dice “Yo soy”.
¿Imagina
usted el impacto de las palabras “Yo soy José”? debe haber sido
una extraña sensación de vergüenza y de alegría. Eso debemos
sentir los que de alguna manera u otra hemos vendido a Cristo. Pero
el cuadro que mas me gusta es el siguiente:
Y
le dieron las nuevas, diciendo: José
vive aún;
y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob
se afligió, porque no los creía. Y ellos le contaron todas las
palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob los
carros que José enviaba para llevarlo, su
espíritu revivió.
(Genesis 45:26,27).
No
se para usted, pero para mí, ese es uno de los mejores cuadros de
reavivamiento que encuentro en la biblia. Un reavivamiento que
condujo a una reforma total en el estilo de vida.
Desde
génesis 37 hasta Génesis 45 no se ha mencionado más el estado
emocional de Jacob, sin embargo en esta parte de la historia se
descubre, que el espíritu de Jacob estaba muriendo. Su espíritu
revive al saber la noticia de que el “Hijo vive”.
¿Qué
nos hará alcanzar un reavivamiento en medio de la incertidumbre de
este mundo? Lo que necesitamos nosotros para lograr un reavivamiento
es creer con plena convicción que el Hijo vive. El solo hecho de
entenderlo y creerlo vivificará nuestro espíritu y nos impulsará
para correr a su encuentro, y posteriormente ir a vivir en el país
del rey.
No
podemos pretender un reavivamiento en nuestra vida si primero no
estamos seguros de que Cristo vive. La evidencia de que José vivía,
para Jacob, fueron los carros que José envió para buscarle. Asi
mismo la evidencia de que Cristo vive, es que Cristo está volviendo
para buscarnos y sus señales son evidentes ante nuestros ojos.
¿Bastará eso para creer que Jesús vive?
Si
queremos un reavivamiento que nos conduzca a una reforma, necesitamos
levantarnos de nuestro lugar e ir a buscar “al hijo”, pues solo
asi nuestro espíritu revivirá. No puede haber un reavivamiento, si
Jesús esta muerto para nosotros.
Muchas
cosas pueden hacernos parecer que Jesus ha muerto. La descomposicion
social de este mundo, el sufrimiento de los inocentes, la pobreza
extrema, la delicuencia que arrebata vidas inocentes, los desatres
naturales, los problemas emocionales y mentales cada vez más
frecuentes, el estado de frialdad de la iglesia, la apriencia de
piedad de muchos; sin embargo en medio de todas estas señales y que
aparentan que en realidad Jesús ha muerto, hay un Cristo Jesús que
vive y reina, y que quiere trasladarnos a ese país del rey.
Mi
gran anhelo es correr para ver el rostro “del hijo” y asi volver
a escuchar sus palabras y disfrutar de su compañía. ¿Cuánto
tiempo has estado anhelando eso? Tengo buenas noticias: Jesús
todavía vive y es Señor en el reino de los cielos. Levanta tu vista
y mira las señales que muestran que ya viene a buscarte. ¿podrá
esto revivir tu espíritu?

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