En el libro de óseas Dios analiza el estado
espirtual de su pueblo. Son rebeldes, y por más que el señor les trata con
bondad y amor, no le respetan ni le buscan de corazón.
La religión del pueblo de Israel era fría y
formalista, y Dios no se agradaba de ello.
Finalmente Dios
encuentra el problema real del pueblo.
No piensan en convertirse a su Dios, porque
espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen a Jehová. Oseas
5:4 RVR1960
La fornicación nubla la mente, embota el
intelecto y hace perder el interés por las cosas santas. Cuando se desarrolla
un espíritu de fornicacion, las cosas de Dios pasan a un segundo plano, y se
vuelven aburridas o detestables.
Cuando se está en
fornicación no se piensa en conversión, sino en tratar de que Dios vea con
aceptación dicha conducta.
Una persona nunca podrá
avanzar en su vida espiritual mientras acaricie el espíritu de fornicacion.
Óseas 4:11 dice: fornicación y mosto quitan el juicio. De la misma manera que
el alcohol quita el raciocinio a una persona hasta el punto de creer que está
bien aunque no pueda ya ni dominar su cuerpo, así también la fornicacion
embriaga a las gentes de tal forma que no perciben la necesidad de un cambio en
su vida.
Lamentablemente esta es una realidad que no solo
es del pasado. Una de las grandes razones por las que hay frialdad y desgano
por las cosas espirituales en nuestras filas, es porque el espíritu de
fornicación se ha apoderado de muchos.
Jóvenes, niños, adultos, hombres y mujeres,
están siendo bombardeados por ese flagelo, Y mientras algún cristiano acaricie
la fornicacion, su pensamiento no estará tendiente a buscar una conversion
verdadera.
Dios ayude a sus hijos
encadenados por la fornicacion, a romper esas cadenas en el nombre de Jesús, y
experimentar un reavivamiento espirtual en sus vidas.
Comentarios