Ir al contenido principal

La buena noticia

Hace unos años me dirigía hacia Cachipay para asistir a la ordenación al ministerio de mi hermano José. Aunque había visitado Cachipay en varias ocasiones, en ese día decidí confiar en la ruta sugerida por el GPS (Waze) y seguí las coordenadas proporcionadas. Resultó que me encontré en un camino bastante alejado y lleno de curvas, pero todo parecía estar bien, pues a pesar de todo, la carretera estaba pavimentada. Ya eran cerca de las 9 de la noche cuando el GPS me indicó tomar un desvío. Decidí seguir la nueva ruta y me encontré descendiendo por un camino destapado, estrecho y claramente no apto para automóviles. A pesar de la pendiente pronunciada, mi coche bajó sin problemas hasta que llegué a una casa con un gran patio, donde varios perros rodearon el vehículo. Allí terminaba la vía. A pesar de mis intentos de llamar la atención, nadie salió de la casa, aunque pude ver a un par de personas mirando sorprendidas a través del vidrio de la ventana. Al no obtener respuesta, decidí dar marcha atrás, pero el coche quedó atascado en una zanja. Intenté avanzar nuevamente, pero apenas pude recorrer unos 20 metros antes de quedar bloqueado de nuevo. Fue entonces cuando escuché la voz del dueño de la casa, quien se acercó con una linterna y me preguntó qué hacía allí. Le expliqué que el GPS me había llevado hasta allí y él me informó que sería imposible sacar el coche de allí, ya que ese camino estaba destinado solo para tractores. En ese momento, se me pasaron muchas cosas por la cabeza: la posibilidad de pasar la noche allí, esperar hasta el día siguiente para que una grúa remolcara el coche (si conseguía una), perderme la ordenación de mi hermano y dejar a mi familia preocupada, ya que no había señal de celular. La desesperación comenzó a invadirme, especialmente a mi esposa, que iba en el asiento trasero con nuestra hija. Sin embargo, el dueño de la casa me tranquilizó y me ofreció una solución: me indicó una ruta a través de sus terrenos, me abrió los candados y me aseguró que habría otros portones que debería abrir y cerrar. Esta noticia fue un rayo de esperanza en medio de la situación desesperada. Le agradecí y seguí las indicaciones. En apenas 20 minutos, llegué al lugar al que me dirigía. Fue entonces cuando comprendí el verdadero significado de recibir una buena noticia en medio de la adversidad. Aunque perderse en una ciudad, en un bosque o en cualquier lugar es una situación desalentadora, ser encontrados o recibir indicaciones del camino correcto es una gran noticia. Sin embargo, esta alegría palidece en comparación con la devastadora noticia que Adán y Eva tuvieron que enfrentar. Cuando se dieron cuenta de que su pecado los llevaría a la muerte, experimentaron un dolor inmenso. La desesperación, el terror, el remordimiento y las lágrimas seguramente los abrumaron. A pesar de su caída en el pecado, no murieron instantáneamente ese día, como quizás temían. En cambio, fueron provistos de una solución satisfactoria, aunque dolorosa. Vieron cómo un cordero era sacrificado, su piel arrancada para cubrirlos. Este cordero murió en su lugar, brindándoles una esperanza de redención, de perdón y la posibilidad de una nueva vida. Aunque sabían que eventualmente enfrentarían la muerte, este acto de sacrificio les ofreció la oportunidad de no perder para siempre el derecho a la vida eterna. Este cordero se convirtió en un símbolo de esperanza y en una buena noticia en medio de su desvío del camino correcto. Una situación similar ocurrió con el pueblo de Israel después de años de esclavitud y sufrimiento bajo el yugo del faraón egipcio. Dios les dio la esperanza de ser liberados de la esclavitud, pero el proceso fue arduo y desafiante. En lugar de experimentar una liberación inmediata y positiva, el faraón intensificó la opresión, aumentando el trabajo y enfrentándolos a plagas devastadoras. Sin embargo, la buena noticia llegó en una noche memorable. Fue anunciado que esa noche serían liberados, y se les instruyó a marcar las puertas de sus casas con la sangre de un cordero sacrificado. La expectativa creció mientras se preparaban para partir. La noche llegó, la sangre del cordero estaba en los dinteles, las maletas estaban listas y la buena noticia se materializó: "Salgan de Egipto". En medio de los gritos y lamentos de los egipcios, los israelitas experimentaron la liberación que tanto ansiaban. La noticia de la libertad resonó en cada familia, en cada mente. Para los israelitas, este evento se convirtió en un recuerdo emocionante que perduraría a lo largo de los años. Pasaron de ser esclavos a ser libres, un cambio que nunca olvidarían y que celebrarían año tras año. Unos 2500 años más tarde, el pueblo de Israel, a pesar de su libertad pasada, se encontraba nuevamente oprimido, esta vez por el poderoso Imperio Romano. La mayoría de las personas trabajaban solo para pagar los impuestos al imperio, y la pobreza era extrema. Los soldados romanos causaban estragos y destrucción en las provincias judías, mientras que muchos líderes judíos se aliaban con el imperio en busca de favores económicos o políticos. En medio de esta desesperanza, la esperanza mesiánica proclamada por los profetas parecía cada vez más distante. Sin embargo, una noche, mientras los pastores cuidaban sus rebaños en las colinas de Belén, presenciaron un evento extraordinario. Un coro de ángeles apareció ante ellos, cantando: "Gloria a Dios en las alturas, y en la Tierra paz a los hombres de buena voluntad". Un ángel les anunció: "Os traigo nuevas de gran gozo, que serán para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor". Esta noticia del nacimiento de un Salvador fue verdaderamente espectacular y conmovedora para aquellos cuya esperanza había menguado y que anhelaban la venida del Mesías para liberarlos. El mensaje resonó por las colinas de Belén, llevando consigo una promesa de esperanza renovada. Los pastores, impactados por esta noticia, dejaron sus rebaños y salieron en busca de este Salvador recién nacido. Fue un momento inolvidable que cambiaría sus vidas para siempre, marcando el comienzo de una nueva era de esperanza y redención. Al final de su ministerio, Jesús se encontraba condenado a muerte, encarcelado y su ejecución se aproximaba. Junto con sus compañeros, enfrentaba el Viernes Santo, un día en el que un hombre con sueños y proyectos de redención para Israel se vería atrapado en un enfoque equivocado. Tal vez creía que la fuerza o las armas podrían lograr la liberación de Israel y se vio envuelto en revueltas, robos y hasta asesinatos. Fue capturado por las autoridades romanas y se preparaba para enfrentar la muerte más cruel: la crucifixión. Sin embargo, esa misma mañana, Jesús compareció ante el tribunal de Pilato. Los líderes religiosos buscaban su condena a muerte. Pero lo que ni los judíos ni el propio Barrabás esperaban era la maniobra de Pilato por salvar a Jesús. En un intento de ofrecer una alternativa, propuso liberar a un prisionero en lugar de Jesús. Así, llamó a Barrabás y les dio a elegir: "¿A quién queréis que os suelte: a Jesús, llamado el Cristo, ¿o a Barrabás?" La respuesta del pueblo fue clara: "¡A Barrabás!". Esta fue una buena noticia para Barrabás; él sería liberado mientras Jesús enfrentaría la crucifixión. Aunque pueda parecernos injusto, esta situación refleja nuestra propia realidad. Nosotros merecíamos el castigo, pero gracias a que Jesús tomó nuestro lugar en la cruz, ahora podemos experimentar la libertad en Él. Por eso, no debemos vivir abrumados por el peso del pecado, sino con alegría y victoria, sabiendo que hemos sido redimidos. Aunque la muerte de Jesús pueda parecer triste, para nosotros es una buena noticia. Nos enseña que, a pesar de nuestras faltas y fracasos, Dios nos ve como sus hijos amados. A través de Cristo Jesús, somos perdonados y aceptados como si nunca hubiésemos pecado. Esta es la verdadera libertad que encontramos en el sacrificio de Jesús. Por eso, Jesús instituyó la Cena del Señor, para recordarnos su sacrificio y el pacto de liberación que hizo con su sangre. En esta ceremonia, recordamos cómo su cuerpo fue quebrantado y su sangre derramada en la cruz del Calvario, convirtiéndose en nuestra única esperanza de salvación. Este recuerdo no se limita a la celebración ocasional de la Cena del Señor, sino que debe ser parte de nuestra vida diaria. Nos impulsa a avanzar, recordando que el sacrificio de Jesús es vital para presentarnos ante Dios. Es a través de Jesús que podemos presentarnos ante el Padre, gracias a sus méritos y a su gracia que somos transformados. La Cena del Señor refuerza esta bendita esperanza en su sacrificio, fortaleciendo nuestra fe y acercándonos confiadamente al trono de la gracia para encontrar misericordia. Al aproximarnos a Dios, podemos tener dos enfoques: uno centrado en nosotros mismos, en nuestras debilidades y fracasos, y otro centrado en la fe en Cristo, confiando en sus méritos salvadores y en la capacidad de Dios para impartirnos su gracia. El segundo enfoque nos lleva a una transformación real, donde reconocemos que ya no vivimos para nosotros mismos, sino que Cristo vive en nosotros. Somos victoriosos en Jesús, rescatados por su gracia y liberados del poder del pecado y de Satanás. Necesitamos afianzar nuestra fe en este sacrificio cada día, meditando en los últimos momentos de la vida de Jesús, como sugiere Elena de White. Esto transformará nuestra vida, generando amor y gratitud hacia nuestro Padre celestial, que se manifestará en buenas obras y obediencia genuina. Que Dios nos ayude a recordar cada día que somos salvos por su gracia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las cuatro T de la mayordomía

Cuando hablamos de mayordomía, frecuentemente encontramos el concepto de las 4 "T": el tiempo, los talentos, el templo y los tesoros. Algunos, resumen en estos cuatro elementos lo que significa la mayordomía para el cristiano, y en realidad, este resumen no está desenfocado. Cuando Dios creó los cielos y la Tierra, lo primero que estableció fueron los tiempos. El relato inicial menciona que Dios creó la luz (Génesis 1), y al finalizar cada día, se concluye diciendo "fue la tarde y la mañana, un día". En la creación del cuarto día, organizó el Sol, la Luna y las estrellas para medir los tiempos, las estaciones y los años. Por lo tanto, el tiempo fue un asunto importante en la creación. Al culminar la creación, estableció un espacio de tiempo, un día de 24 horas, el séptimo día (Génesis 2:1-3), en el cual Dios terminó todo lo que había hecho y reposó. Así, bendijo el día de reposo y lo santificó, convirtiéndolo en un regalo especial para el hombre, un regalo de tiem...

¿Tuvieron hijos Adan y Eva antes de la caída?

Algunos me han preguntado; ¿Tuvieron hijos Adán y Eva en el paraíso, antes del pecado? La biblia no menciona específicamente que no los hayan tenido. Así como tampoco menciona que los hayan tenido. Sin embargo, en el desarrollo cronológico del libro los hijos aparecen después de la caída. Es después de ella que génesis 4:1 dice: y conoció adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín. Esto concuerda con lo que dice el libro patriarcas y profetas: Junto a su esposo, Eva había sido perfectamente feliz en su hogar edénico; pero, a semejanza de las inquietas Evas modernas, se lisonjeaba con ascender a una esfera superior a la que Dios le había designado. (PP 54, 42,3) No dice: junto a su familia, o junto a su esposo y sus hijos. El registro de la historia de la caída también es una pista de que no había hijos aún, pues solo se registra a Adán y Eva presentes en dicho escenario. Además si hubiesen existido hijos, estos habrían sido mal juzgados al ser también expulsado...

¿Que fue lo que Jesús clavó en la cruz?

--> anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. Col 2:14- 17 Una de las cosas que debemos tener en mente al estudiar este texto, es el por qué de la carta a los colosenses. Esta carta fue dirigida por pablo a los hermanos en colosas debido a la gran proliferación de herejías y falsos maestros en aquella ciudad, las cuales estaban amenazando fuertemente la fe que pablo había enseñado a los colosenses. Hay en colosenses, en este capítulo dos, referencias a algunos de los males contra los cuales luchaba pablo. Unos de ellos son; tradiciones, filosofías, rudimentos del mundo, culto a los Ánge...